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Adolfo de Hostos y Ayala 

Calle Pintor Rechany 1859

Destacado Arqueólogo
e Historiador 

Adolfo de Hostos y Ayala nació en Santo Domingo el 8 de enero de 1887 y murió en San Juan de Puerto Rico el 29 de octubre de 1982. Fue un arqueólogo e historiador dominicano-puertorriqueño. Entre 1936 a 1950 fue el quinto historiador oficial de Puerto Rico. 

Fue hijo del patriota e intelectual puertorriqueño Eugenio María de Hostos. Realizó sus primeros estudios en Chile y Estados Unidos. Se graduó de maestro de la Escuela Normal de República Dominicana. Completó su preparación profesional en la American School of Prehistoric Studies, en Francia. Entre el 1915 y el 1919 se desempeñó en cargos militares importantes en Puerto Rico y Panamá. 

Adolfo de Hostos y Ayala conformó una colección arqueológica con materiales obtenidos, en gran parte, de terrenos de su propiedad, en Boca Chica, República Dominicana. El estudio de algunas de estas piezas formó parte de sus primeras investigaciones, las cuales se centraron en objetos ceremoniales y elementos iconográficos. Varios de estos trabajos los públicó en la revista American Anthropologist y la revista de la Real Sociedad Antropológica de Gran Bretaña e Irlanda. Posteriormente, fueron recopilados en una obra titulada Anthropological Papers. 

Además de aportar descripciones muy detalladas y de documentar numerosos objetos entre los que se encuentran dujos, aros líticos e ídolos diversos, Hostos intentó demostrar el significado religioso del arte indígena. Relacionó piezas, como los trigonolitos, con rituales de fertilidad agrícola. Asumió una perspectiva evolutiva en el análisis de las expresiones artísticas, las cuales vinculó con los ambientes físicos y culturales donde se desarrollaron. Irving Rouse, quien reconoce la importancia de su obra, opina que Hostos fue el primer investigador en hacer notar el ordenamiento estratigráfico de ciertas expresiones cerámicas. La disposición de cerámicas no pintadas y otras con pigmentos rojos, resultó para Hostos en indicio de dos estilos cerámicos y de dos momentos diferentes en la historia de las culturas indígenas de Puerto Rico. 

También estudió contextos coloniales. Sobre este tema, se destaca su libro Investigaciones históricas: las excavaciones de Caparra (1938). Combinó este enfoque con un detallado reconocimiento de las fuentes documentales

y etnohistóricas.

Fue un activo defensor del patrimonio arqueológico, causa que promovió entre arqueólogos y figuras públicas y políticas y desde sus puestos institucionales. Gracias a sus gestiones en Panamá se promulgaron leyes que prohibieron las exportaciones de objetos arqueológicos al extranjero. 

También, fomentó la idea de la necesidad de lograr un enfoque arqueológico antillano y la de convertir la arqueología en una herramienta a favor de la integración cultural de la región. 

Desde 1936 a 1950, se desempeñó como historiador de Puerto Rico, puesto desde el cual se mantuvo activo en su labor de investigación. Productos de esta época fueron las obras: Investigaciones históricas (1938), índice hemero bibliográfico de Eugenio María de Hostos (1942), Al servicio del Clío (1942) y Ciudad murada (1948), una de las más importantes historias de la ciudad de San Juan. Dirigió la realización del índice histórico de Puerto Rico, (1936) área que incluyó el desglose de la literatura histórica de la isla y del material existente en el Archivo Histórico de Puerto Rico, institución de la que fue director. 

Fue miembro de distintas asociaciones profesionales de Puerto Rico, Cuba y otros países. Adolfo de Hostos es considerado uno de los arqueólogos antillanos más importantes de Norteamérica y Europa de la primera mitad del siglo XX. 

Falleció en San Juan, Puerto Rico el 29 de octubre de 1982

a los 95 años. 

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