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Thomas S. Marvel Jova 

407 Calle Ismael Rivera 

Laureado Arquitecto 

Thomas S. Marvel Jova nació y se crió en medio de los famosos paisajes del Valle del Río Hudson, en el Estado de Nueva York. Y esa vida rural de su juventud, durante los años 1930s y 40s, le inculcó una fuerte conexión con la naturaleza, que mantuvo siempre durante toda su vida.

Siguiendo la tradición de su familia en la arquitectura y la construcción, aspira a ser arquitecto desde muy temprano, estudiando artes liberales en Dartmouth College y luego arquitectura en la Escuela Graduada de Diseño de la Universidad de Harvard, donde conoce a su esposa, Lucilla Fuller. "Nací para ser arquitecto. Nunca quise ser otra cosa", decía Tom una vez.

Siempre apasionado, y a veces inquieto, abandona sus estudios en Harvard para practicar la arquitectura en el estudio de Buckminster Fuller, y luego en IBEC Housing Corporation, en la Ciudad de Nueva York. A través de IBEC, llega a San Juan de Puerto Rico en 1959 para diseñar viviendas de bajo costo. Aventurero y optimista en el fondo de su corazón, decide quedarse en lo que para él resulta de alguna forma en un retorno a las raíces: “Puerto Rico y yo nos encontramos mutuamente temprano en mi carrera” — dice Tom. “Tuve la sensación de regresar al Caribe porque la familia de mi madre tuvo sus raíces en Guadalupe y Cuba en el siglo 19”.

Tras un breve paréntesis en 1962 para completar sus estudios en Harvard, su práctica floreció y diseñó edificios notables, incluyendo su propia residencia, Casa Marvel, reconocida internacionalmente como de lo mejor de la arquitectura del siglo 20. Premiado por Capítulo de Puerto Rico, del Instituto Americano de Arquitectos

Pero además de su buena arquitectura y diseño urbano, quizás Tom será recordado por su entrega desinteresada a la comunidad. Ya fuera en la academia, enseñando a una nueva generación, o dedicando tiempo a la propuesta de Puerto Rico para los Juegos Olímpicos 2004 o convocando urbanistas de todo el Caribe a confeccionar un plan urbano para Puerto Príncipe luego del terremoto en Haití, Tom siempre estaba dispuesto a regalar de su tiempo y sus habilidades a los demás.

De sonrisa afable y cálida, Tom Marvel nos deja, más allá de sus bellos dibujos, su arquitectura y sus planes urbanos, una visión de cómo vivir en el Caribe nuestro.

Por los innumerables méritos de este boricua por adopción, afectuosamente le recordamos hoy.

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